La comunicación es un arte que en muchas ocasiones, lo practicamos mal. Creemos que estamos escuchando, pero en realidad, estamos esperando nuestro turno para hablar. Esta tendencia, arraigada en nuestra biología y patrones de supervivencia, nos impide conectar profundamente, llevándonos a discusiones que no resuelven nada.
La Neurociencia del Sesgo de Respuesta
Cuando mantenemos una conversación, nuestro cerebro entra en un modo de “escucha defensiva”. Antes de que la otra persona termine su idea, la amígdala (el centro de alarma del cerebro) ya está escaneando si lo que dicen representa una amenaza a nuestra identidad, posición o punto de vista. Si detecta un “peligro” (como una crítica o un desacuerdo), dispara la necesidad de preparar una réplica.
Esta prisa por contestar tiene un costo enorme:
- Bloqueo Empático: El circuito de la empatía se desconecta mientras el circuito de la defensa se activa.
- Filtro Selectivo: Solo escuchamos las palabras clave que necesitamos para formular nuestra respuesta, perdiendo el 80% del mensaje emocional y contextual.
La Práctica de la Escucha Radical
Para transformar este patrón, debemos pasar de la escucha defensiva a la Escucha Radical, una práctica consciente que tiene como único objetivo la comprensión.
- Silenciá tu Diálogo Interno: Cuando sentís la urgencia de interrumpir o formular una respuesta, frená. Usa un anclaje físico, como el contacto de tus pies con el suelo o el ritmo de tu respiración, para permanecer presente en lugar de huir al futuro de la réplica.
- Validá Antes de Opinar: Una vez que la otra persona termina, validá su sentir antes de ofrecer tu perspectiva. Frases como: “Entiendo que te sentís frustrado por [X]” o “Lo que entiendo es que para vos es muy importante [Y]” demuestran que su mensaje llegó y fue procesado.
- Desactivá el Ego: Recordá que el objetivo de la conversación no es “ganar” o “tener la razón,” sino lograr una conexión. Al poner la comprensión por delante del ego, desactivás la alarma de la amígdala y abrís el espacio para la verdadera intimidad emocional.
Esperamos que sea de gran ayuda para vos.
Con Cariño, MdelC.